El programa de restauració a informació pública

ANUNCI d’informació pública sobre l’actualització del programa de restauració i el pla de gestió de residus miners de l’activitat extractiva Emerika, promoguda per l’empresa Iberpotash, SA, al termes municipals de Sallent i Balsareny.

Més informació a les dependències de la Secretaria de Medi Ambient i Sostenibilitat del Departament de Territori i Sostenibilitat, al web del Departament de Territori i Sostenibilitat (adreça http://territori.gencat.cat/informaciopublica), així com en la pàgina web del tauler electrònic de la Generalitat de Catalunya (e-tauler: https://tauler.seu.cat), durant el termini de 30 dies, comptador a partir de l’endemà de la publicació d’aquest Anunci al DOGC.

Aquí tenim l’índex dels documents: https://docs.google.com/viewerng/viewer?url=https://tauler.seu.cat/descarrega?inline%26idEdicte%3D141014%26idens%3D1

ICL: a un pas abans del Tribunal de la UE

La Generalitat, a punto de ser llevada al Tribunal de la UE por la contaminación del Llobregat con residuos salinos

  • El dictamen motivado sostiene que la mala gestión de los desechos mineros del Bages contraviene las directivas sobre actividades extractivas y protección del agua
La Generalitat, a punto de ser llevada al Tribunal de la UE por la contaminación del Llobregat con residuos salinos
Complejo minero de Sallent (Saromijordi / ikipedia)
, Barcelona

La Comisión Europea está a punto de llevar a España al Tribunal Europeo de Justicia de Luxemburgo por los incumplimientos de las directivas europeas sobre actividades extractivos (residuos mineros) y de calidad de agua en que ha incurrido la Generalitat de Catalunya en relación a la contaminación de la minería de potasa en cuenca del Llobregat. La Comisión ha envido a las partes un dictamen motivado (ultimo paso en este expediente) para explicar estos incumplimientos. La Generalitat, Administración responsable, dispone ahora de dos meses para dar una respuesta, aunque según fuentes de la Comisión Europea, no se descarta que se puedan ampliar los plazos si se solicita nueva información.

Este expediente se refiere a la acumulación de residuos salinos de la minería de potasa, que la empresa Iberpotash almacena sin impermeabilización en la montaña de sal de El Cogulló, en Sallent, objeto de varias sentencias judiciales en su contra.

La contaminación del Llobregat se produce porque la lluvia sobre este y otros vertederos de residuos salinos provocan cursos de agua y rieras que, por escorrentía, alcanzan el Llobregat y agravan su contaminación. Además, una parte se infiltra en el subsuelo y aflora luego a la superficie con surgencias salobres (fuentes con sal) con el mismo efecto. Este es, para muchos expertos, el principal problema ecológico de Catalunya.

La Comisión Europea inició este expediente en el año 2014 con la apertura de un procedimiento de infracción contra España por posible incumplimiento de la directiva europea sobre residuos mineros. A éste se unió una denuncia de Sebastián Estradé, un abogado y divulgador científico que, a sus 90 años, inició una campaña de denuncia contra la contaminación provocada sobre las aguas del Llobregat.

Consideraciones, evaluaciones

Al evaluar este expediente, la Comisión juzga que España incumple las obligaciones de la directiva sobre residuos “al no garantizar que los desechos del Bages se gestionen sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar procesos o métodos que puedan dañar el medio ambiente”. También se dice que no se garantiza que “el operador de dichas instalaciones de residuos tome todas las medidas necesarias para prevenir o reducir, en la medida de lo posible, los efectos adversos sobre el medio ambiente y la salud humana como resultado de la gestión de los desechos de extracción”.

E igualmente se valora que no se ha adoptado “un plan de gestión de residuos que cumpla con los requisitos” legales, y que, incluso, se permite que “operen sin un permiso”. La Administración catalana admitió en su respuesta que los residuos salinos (salmuera) generados en los vertederos de sal provocan la salinización de la cuenca. Y ésta es una de las razones por las cuales el Llobregat no puede alcanzar los objetivos de calidad exigidos.

El Plan de la Cuenca Fluvial de Catalunya (el plan hidrológico de las cuencas internas hasta el 2015) recogió una serie de medidas para reducir la presencia de desechos salinos; pero la CE estima que ninguna de las medidas propuestas han sido aplicadas hasta la fecha. Cree que no hay “un calendario para el logro de los objetivos de calidad de las masas de agua afectadas”, que no se ha explicado suficientemente “los motivos de la ampliación del plazo para alcanzar dichos objetivos” y que no están definidas las medidas necesarias para que las masas de mejoren progresivamente en el estado requerido.

Valoración de la Generalitat

Mercè Rius, directora general de Qualitat Ambiental, declaró que la última información enviada por la Generalitat a la CE (dentro de este expediente) data de noviembre de 2015. Por eso, sostiene que “se han valorado cosas antiguas” y que “hoy la situación es diferente: se ha enviado el plan de gestión de la cuenca, hay un programa de restauración…” No obstante, no supo precisar por qué no se ha convencido a la UE (de la necesidad de archivarlo), ya que, según admitió, al haber recibido ayer mismo el dictamen motivado, aún no ha tenido tiempo de estudiarlo.

De confirmarse que España ha incumplido sus obligaciones, podría sufrir un abanico de condenas y sanciones muy amplio, que van desde las puramente económicas a la reclamación de responsabilidades al más alto nivel.

Iberpotash extrae en las minas de Súria y Sallent potasas cuyos residuos salinos son depositados al aire libre en dos escombreras, que acumulan millones de toneladas, y que generan graves perjuicios ambientales, según las organizaciones ecologistas.

El Cogulló, ‘monumento’ a los residuos salinos

Entre ellas, destaca la monumental montaña de residuos salinos de El Cogulló (Sallent), que agravan la salinización del río Llobregat, el primer abastecedor de agua a la región metropolitana de Barcelona. Su impacto ha obligado a la Generalitat a hacer inversiones millonarias en instalaciones de filtros para depurar y potabilizar las aguas del Llobregat. Ese dinero ha sido pagado en gran parte los usuarios en el recibo del agua, por lo que, según los expertos consultados, en este caso no se cumple el principio de que “quien contamina, paga”.

Un problema añadido es que el colector-receptor que recoge las salmueras (que se vierten en el mar) se rompe con frecuencia y produce vertidos que han dañado diversas zonas, que han resultados salinizadas. Distintos colectivos sociales y particulares han denunciado desde hace años que la Generalitat ha tolerado la acumulación de residuos, y sus efectos dañinos sin exigir con éxito las medidas de protección medioambientales necesarias.

Desde el año 2011, Iberpotash ha recibido varias sentencias desfavorables a su actividad en materia medioambiental entre las cuales cabe destacar las del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya que obligaba a la empresa a presentar un plan de restauración y a la Generalitat a fijar una fianza acorde a la actividad. Otros fallos sentenciaron que El Cogulló carecía de autorización ambiental y de idoneidad urbanística, lo que dejó el depósito de la escombrera de El Cogulló en la total ilegalidad.

Obligación de actuar

“La Comisión, una vez más, reitera la obligación de Iberpotash de gestionar adecuadamente sus residuos. La Generalitat, que autoriza su actividad, debería supeditar la capacidad de extracción del mineral y producción de potasa y, por lo tanto, de producción de residuos salinos, a la capacidad real de gestión de esos residuos salinos”, señala el abogado Christian Morron, experto en derecho ambiental. Este abogado destaca que no disponen de una medida correctora efectiva para reducir la contaminación que generan sus lixiviados en la cuenca del Llobregat.

“Si se continuara ignorando el derecho comunitario, dicho incumplimiento puede conllevar a la imposición de importantes sanciones que debería pagar la Generalitat”, resume.

Plan de restauración

“Estamos tranquilos; creemos que la situación ha cambiado y confiamos en que la Generalitat dará a la CE los datos que demuestran las mejoras introducidas en la época más reciente”, señala un portavoz de Iberpotash.

La empresa minera Iberpotash afirma que ha empezado a ejecutar la sentencia firme de la Audiencia de Barcelona (2016) que le obligaba a restaurar la zona contaminada (y en la cual fueron condenados tres de sus antiguos directivos, en el 2014).

Esa sentencia le exigía retirar los residuos acumulados en las escombreras y limpiar varios pozos de agua contaminados en los municipios (Súria, Callús, Santpedor…), y le conminaba a adoptar “todas aquellas medidas de restauración que sean necesarias para preservar y mantener el equilibrio ecológico perturbado”.

Un pacto para retrasar dos años el fin de los vertidos

En primer lugar, la empresa ratifica su voluntad de dejar de efectuar vertidos en El Cogulló en junio del 2019. Se comprometió inicialmente a dejar de verterlos en junio del 2017 (dentro de un plan para concentrar su actividad en Súria); pero no pudo hacerlo al retrasarse las obras de ampliación de Súria, en donde debía tratarse estos desechos. Un pacto alcanzado con el juez (que tutela la ejecución del fallo) le permitirá retrasar ese fin de vertidos dos años, con cuatro condiciones, la primera de los cuales es el compromiso de habilitar una planta para purificar la sal en El Cogulló y hacer este residuo (de mala calidad) aprovechable como sal contra los hielos. Asimismo, se ha comprometido a reducir el volumen de la extracción minera de Sallent, a llevar una parte de estos desechos a la planta de sal vacuum de Súria (de gran calidad, destinada a la industria química) y a aumentar el volumen de salmueras que van al colector-interceptor.

Eliminar las surgencias del Bages

Asimismo, para regenerar las zonas contaminadas del Bages, se ha puesto en marcha un plan de restauración para captar las surgencias de aguas salobres y conducirlas al colector, aunque la empresa admite que los geólogos no siempre son capaces de completar estas actuaciones, pues “faltan estudios” para identificar estos puntos en fincas privadas. En el mejor de los escenarios, Iberpotash espera que a partir del 2019 ya empiece a notarse una reducción del volumen de residuos en El Cogulló. Finalmente, faltará construir un nuevo colector de salmueras (el actual se rompe y contamina los suelos frecuentemente), que acometerá la Generalitat, de modo que Iberpotash lo irá pagando en el futuro con un canon.

L’ajuntament de Sallent perd davant del Suprem

Com a vegades diem mig fent broma, els jutges van posar l’ Al Capone a la presó per un delicte menor, no per la seva ocupació principal.

Així, una denuncia urbanística sobre l’ús prohibit d’abocar residus no regulat per l’ajuntament de Sallent a la zona del Cogulló va merèixer , fa 9 anys, una sentència que manava aturar l’abocament i restaurar la zona.

ICL va recórrer el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya i va perdre. Ara acaba de recórrer al  Tribunal Suprem i ha perdut també; la sentència  és ferma.

Qué pasarà?

La regulació urbanística del Cogulló ha canviat  i ara seria legal abocar residus encara que la sentència continua dient que ha de parar i restituir.   A nosaltres ens sembla que trobaran una pirueta legal per saltar-se aquesta sentència

Aquest és l’article de David Bricollé l’14.11.2017 al Regió7:

El Suprem tomba el recurs de cassació sobre una de les sentències del Cogulló

L’empara l’havia sol·licitada Iberpotash per una de les resolucions urbanístiques que afecten el runam

 

El runam del Cogulló de Sallent ha estat objecte de diverses sentències

El Tribunal Suprem ha desestimat el recurs de cassació que l’empresa Iberpotash va presentar contra una de les sentències de caràcter urbanístic que deixaven en fals el runam del Cogulló. Es tracta d’un dels processos que en el seu moment (fa 9 anys) va engegar l‘Associació de Veïns Sant Antoni del Barri de la Rampinya de Sallent contra el que considerava un ús no regulat del dipòsit de residus. El Suprem ha considerat que el recurs de cassació –presentat contra una sentència del 2016 del TSJC que resolia ja un recurs anterior interposat per la mateixa empresa– no té prou fonament.

L’origen d’aquest procediment que ara ha esgotat tota la via judicial cal situar-lo 9 anys enrere. Es tracta de la petició que l’entitat va fer el 2008 a l’Ajuntament de Sallent demanant que obrís un expedient de protecció en relació amb els abocaments al runam del Cogulló, adduint que no s’ajustaven a la legalitat urbanística.

El consistori, però, va acordar el 18 d’agost d’aquell any desestimar la petició de l’associació i les mesures que els reclamaven que emprenguessin. Va ser contra aquest acord de denegació per part de l’Ajuntament que els representants de la Rampinya van presentar un contenciós administratiu, davant del qual el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya els va acabar donant la raó.

El que va resoldre el jutge en la primera sentència d’aquest procediment va ser anul·lar aquella denegació que va fer l’Ajuntament de Sallent, i el va condemnar, segons deia literalment el text de la resolució judicial, «a incoar expedient de protecció de la legalitat urbanística»; a «ordenar la suspensió immediata dels usos consistents en l’abocament i dipòsit de residu salí a la zona del Cogulló» i a requerir a Iberpotash «la legalització d’aquest ús, de manera que s’ajusti a l’àmbit determinat en el planejament urbanístic vigent al municipi».

La sentència encara anava més enllà i exigia al consistori sallentí que ordenés, «en resolució del restabliment de la realitat física alterada, el desmantellament del residu salí acumulat extramurs d’aquell àmbit».

El contenciós de l’Associació de Veïns Sant Antoni del Barri de la Rampinya era contra una decisió empresa per l’Ajuntament de Sallent, però també s’hi van sumar com a codemandades tant l’empresa Iberpotash com la Generalitat.

Prou sal a l’aigua: ni a Catalunya, ni a Hessen

Abocament d’aigües residuals al riu Werra a l’alçada de l’afluent Ulster

Amb motiu de la primera trobada entre la plataforma  Prousal, la Werra und Weser Anrainerkonferenz i la diputada del partit alemany Die Linke, Marjana Schott, resumim: “, s’ha d’acabar  la salinització dels rius i dels aqüífers subterranis deguda a la producció de potassa, tant a Hessen com a Catalunya”.

Demanem de manera conjunta que es faci servir la tecnologia moderna per evitar els residus salins. No es poden acceptar més incompliments de les Directives Europees i evidentment cal fer valer  el principi de  qui contamina, que pagui. Ens sembla important que la Comissió Europea  doni un tracte igual a totes les regions.

Estem  segurs  que l’única manera possible  de protegir els llocs de treball de la mineria a llarg termini només serà   amb una producció sostenible.

Trobareu més informació aquí: Waterkant 2016-04_36_CA

La UE reclama 5,8 milions a Iberpotash per ajudes públiques il·legals

La Comissió Europea assegura que les obres per reduir l’impacte ambiental de la muntanya de rebuig de Balsareny les havia de pagar l’empresa

Toc d’atenció de Brussel·les a la Generalitat i al govern espanyol per les ajudes a l’empresa minera Iberpotash. La Comissió Europea considera que van ajudar la companyia a estalviar-se diners en obres per reduir l’impacte ambiental de les mines de Balsareny, i ara Iberpotash ha de retornar 5,8 milions d’euros.

Tapar una muntanya de rebuig

Les obres es van fer a la muntanya de Vilafruns, formada per les impureses i el rebuig de la sal que durant molts anys s’havia anat extraient de les mines d’Iberpotash. El 2010 es va començar una espectacular obra d’enginyeria, que consistia bàsicament a tapar-la amb tres capes impermeables i una de terra i vegetació, per impedir la salinització de l’aigua.

Va costar gairebé vuit milions d’euros, pagats a mitges per la Generalitat i el Ministeri del Medi Ambient. La propietària de la instal·lació, Iberpotash -ara anomenada ICL Ibèria– no va posar-hi ni un euro, perquè les administracions van decidir assumir la inversió en considerar-la una prova pilot.

Per Brussel·les, eren ajudes il·legals

Però Brussel·les creu que la tecnologia ja era prou coneguda i diu que l’empresa va estalviar-se la inversió que li tocava per evitar la contaminació. Per tant, la Comissió Europea afirma que es tracta d’una ajuda d’estat il·legal i demana al govern espanyol que reclami a l’empresa una part dels diners. L’argumentació de la Comissió Europea es pot llegir en aquest document, a partir de la pàgina 19.

Iberpotash se’n renta les mans

Des de la companyia, asseguren que ells no poden tornar uns diners que no van rebre i diuen que la decisió de cobrir Vilafruns va ser exclusivament de l’administració.

En total, Brussel·les calcula que Iberpotash ha de tornar 5,8 milions d’euros, xifra que inclou també el cost d’uns avals sobre el seu negoci i que eren insuficients. L’empresa diu que ja s’ha posat al dia i presentarà recurs. La Generalitat està a l’espera de rebre la documentació oficial per pronunciar-se.

El Govern regularitza el runam del Cogulló d’Iberpotash

El ‘Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya’ ha publicat la declaració d’impacte ambiental del projecte de creixement d’aquesta muntanya de sal des de l’any 1988

El Govern ha regularitzat el runam del Cogulló, la muntanya de sal d’Iberpotash a Sallent. ElDiari Oficial de la Generalitat de Catalunya ha publicat la declaració d’impacte ambiental del projecte de creixement d’aquesta muntanya de sal des de l’any 1988. La data no és un error, ja que la declaració d’impacte ambiental havia sigut anul·lada pels tribunals el 2013 per un recurs dels veïns del barri de la Rampinya, una decisió que va ser ratificada en sentència ferma pel Tribunal Superior de Justícia de Catalunya el 2015.

L’empresa Iberpotash tenia l’autorització de la conselleria de Medi Ambient des del 2008 per a l’explotació minera a tota l’àrea de Sallent, però els tribunals la van anul·lar per la falta de declaració d’impacte ambiental al Cogulló des del 1988. Ara s’ha solucionat aquest defecte amb la declaració publicada al Diari Oficial, en sentit favorable a “l’autorització del projecte de creixement del dipòsit salí del Cogulló a partir del 1988”, tot i que el text indica que cal incorporar mesures correctores i limitacions.

La declaració d’impacte ambiental arriba tot i un últim atestat dels Mossos d’Esquadra, amb data del 19 de juny d’enguany i lliurat al jutjat número 5 de Manresa, en el qual es destaca que l’empresa ha fet esforços per millorar i corregir la situació però “encara es manté la incidència ambiental que les instal·lacions de l’empresa de producció de potasses té sobre els recursos naturals i el medi ambient de l’entorn de Sallent i Santpedor”.

Pròrroga judicial

Els abocaments de residu salí al Cogulló havien d’acabar el 30 de juny, però Iberpotash va aconseguir in extremis que el Tribunal Superior li donés un any de pròrroga, que poden arribar a ser dos, per poder acabar la rampa de la mina de Súria i tancar la de Sallent.

XAVIER GRAU Barcelona Diari ARA

Consideracions sobre l’EIA de la Planta de Purificació de sal de Sallent

Davant la presentació de l‘estudi d’impacte ambiental d’una planta de purificació de sal  que es vol construir a la Botjosa, hem presentat aquestes al·legacions

Generalitat de Catalunya

Departament de Territori  i  Sostenibilitat

Avinguda de Josep Tarradellas, 2-6 08029  Barcelona

Des de la Plataforma ProuSal, manifestem:

Entenem que aquesta planta es pretén construir ràpidament dins del recinte industrial d’Iberpotash a La Botjosa, com una de les quatre mesures compromeses per Iberpotash en el contenciós d’urbanisme per reduir properament fins a zero el residu que s’aboca al Cogulló. La planta pretén rentar i assecar 367.954 t/any de la “sal industrial bruta” que actualment s’aboca com a residu a dalt del runam, convertint-la en 150.000 t/any de “sal purificada” susceptible de comercialització. A canvi consumiria 644.839 m3 aigua/any, que en principi s’han d’obtenir de la concessió de 900.000 m3/any de l’EDAR Sallent-Artés més la de les noves captacions d’aigües salinitzades, i abocaria 872.320 m3/any de salmorra addicional, tot el que permet la capacitat de l’actual col·lector de salmorres, el factor limitant. El projecte dimensiona la planta al doble d’aquesta capacitat de manera que, si s’eliminés la restricció del col·lector i la “sal purificada” tingués prou sortida al mercat, la producció seria doble, consumint també el doble d’aigua i abocant el doble de salmorra.

El projecte enfoca la planta només com una mesura pel període transitori mentre es manté la mina Sallent-Balsareny en explotació. No explica si la planta de purificació de sal seguirà en funcionament per consumir residu dels runams de Sallent, tal com sembla lògic sota l’òptica ambiental i com –segons els diaris- expliquen directius d’ICL- Iberpotash.

Suggerim, doncs, ens sembla que en bona lògica, que aquesta planta de purificació de sal s’estudiï i avaluï ambientalment  no només per a aquest període transitori, sinó perquè pugui utilitzar els residus dels runams de Sallent i sigui  un dels elements de la restauració dels runams del Cogulló i la Botjosa més endavant.

Altre tema, molt relacionat,  és l’aigua que es necessita per restaurar i d’on cal treure-la, però suposem que aquest tema l’abordarà en profunditat i amb  rigor el programa de restauració del runam del Cogulló.

El principi de la fi

Estic convençut que el món com l’hem conegut, s’està acabant: la humanitat ha viscut una època de relativa abundància i aparent creixement, en base, sobretot, a l’explotació dels combustibles  fòssils emmagatzemats durant milions d’anys.  Això ha permès  una certa prosperitat i redistribució de la riquesa i  que el darrer capitalisme no tragués la seva cara més fosca. Les polítiques del wellfare o estat del benestar  en són un exemple.

Això s’ha acabat i el capitalisme torna a mostrar-se com és  de dur i cruel. En la seva etapa actual –que molts diuen serà la final- el capitalisme financer explota pobles sencers convertint-los en manufacturers de l’anomenat  primer món , privant-lo  de la possibilitat de viure per si sol. Per tenir  més lligat aquest primer món, ha trobat la manera de treure beneficis dels béns comuns: en una primera fase, aprofitant-se’n fins a degradar-los  i en una segona, anant a buscar aquest bé allà on encara existeix, o  restaurant-lo a través de processos caríssims i revenent-lo més car a una població ja  captiva.

El principal bé comú privatitzat és l’aigua i un cas de manual gairebé són els runams del Bages i com han estat explotats per la multinacional israeliana ICL. Per extreure la potassa ha fet servir uns sistemes que han contaminat  per molts anys els  recursos hídrics  bàsics de la població catalana, rius i aqüífers,  cosa que ha fet que els governs autonòmic i estatal haguessin  de fer quantioses inversions  per continuar  servint aigua de boca a la població de la conca del Llobregat,   des de Sallent fins a Barcelona. Un estudi econòmic exhaustiu ens mostraria que, a causa de la salinització, hem hagut d’invertir  no només en  plantes d’òsmosi i  dessaladores,  sinó també en els molts quilòmetres de tubs per portar aigua directament dels rius  a les potabilitzadores, com el recentment construït des del pantà de la Llosa del Cavall a Súria o buscant sistemes alternatius de subministrament d’aigua de boca.

Els governs s’han mostrat febles davant les multinacionals:  al Bages en tenim un exemple que fa anys  que dura  i n’hem vist el darrer episodi, fa quatre dies, quan el TSJC  ha  donat el  permís per abocar 1,600.000 TM més al Cogulló, en una operació combinada d’elusió de responsabilitats:  el Parlament aprovant una resolució covarda i la judicatura complaent  i modificant l’aplicació de la  llei , no fent cas  de l’interès general expressat per Directives europees ni de  les  sentències anteriors .

Molta gent, entre ells nosaltres, hem lluitat per introduir  racionalitat i sentit comú  en aquesta qüestió, per aconseguir que ICL pagués part del que ens ha robat, per aconseguir que aquests diners  fossin retornats i s’invertissin  en la restauració del  territori, per aconseguir que el conjunt de la societat ( govern, ajuntaments, sindicats, treballadors, tècnics) recuperés i es fes amo, s’apoderés del que era seu i ens ha estat pres, perquè tot plegat  tornés a procurar l’interès del conjunt.

La notícia de que persones particulars demanaven indemnitzacions milionàries a Iberpotash em va fer pensar que com que el govern feble (o  afavoridor d’ interessos privats abans que els dels seus governats ) no liderava cap procés, ni promovia una recuperació que ens fos útil a tots, cadascú tirava pel seu cantó.  Penso jo: on aniran  a parar aquestes indemnitzacions? Restauraran les rieres i aqüífers  o més aviat  serviran per fer un altre tub per tal que el litigant no es queixi més i el conjunt de la població estigui  encara més malament?

Aquí ve que vaig recordar en el que deia Gramsci, pensador profund, de que  en el temps de canvi sorgeixen els monstres i com que ningú és capaç de parar  els peus als lladres aquests, ni de liderar un procés d’empoderament del conjunt de la població,  doncs sorgeixen particulars que  miren només per ells i, talment  voltors, es llencen sobre la presa – ICL- que es mostra ferida, però s’hi llencen i esgarrapen i mosseguen… no  per aconseguir una millora general, sinó per treure’n un ( dubtós) benefici particular.

Jep Ribera, amb l’acord de la Plataforma ProuSal

Avui, el nostre germà riu Ter, riu. I més que riurà, esperem…

Avui hi ha quelcom que permet aventurar que el riu, el nostre riu, l’estimat Ter, podrà tornar a riure, alegre, com sempre havia rigut al llarg dels mil·lennis.
De mica en mica, els darrers decennis, el pare Ter havia anat perdent la seva alegria, tal i com anava perdent la seva aigua. Ja no se sentia la seva riallada poderosa tot saltant alegre per rescloses i engorjats. Ni aquelles rialles cristallines, zitzaguejant pels esqueis o bombollejant sobre els codolars. Ni tan sols gosava somriure, mentre, esquifit, lliscava sota els verns, llepant a penes els peus blancs de les jonqueres.
Dècades d’us i abús, sense cap control racional, han anat minvant el seu cabal, en altre temps abundós i vivificant, reduint-lo tot sovint a un trist reguerot sense força ni per arribar a mar. Si fa o no fa, semblant al nostre país: escanyat per excessiva generositat.

De fet, fa molts anys que tenim dos «Ters». Ben diferents. I cap dels dos és el que voldria i hauria de ser.
El Ter de dalt, del Bastiments a Sau, l’han convertit en un riu «extremista». Desenes i desenes de rescloses i canals, xuclen la seva aigua, l’aigua de tots, per bellugar turbines i produir electricitat que després ens venen a preus exorbitants. Eixugant el riu sense control, amb la patètica «legalitat» d’un sistema de «Concessions» esperpèntic, que eternitza al llarg de moltes dècades el negoci privat d’uns pocs.
El resultat és una mena de riu espasmòdic, que alterna llargs períodes de misèria, amb l’aigua segrestada als canals, i la seva vida asfixiada torrant-se al sol, amb puntuals i sobtades revingudes quan la pluja infla la seva força i les rescloses no abasten a contenir-la. Del tot al res.

En canvi, el Ter de baix, del Pasteral a la gola, ha esdevingut un riu «avorrit». I a sobre al revés del món.  La sed insadollable dels cinc milions de la conurbació barcelonina, ha estat engolint dècades ençà, les tres quartes parts de la seva aigua. Una gestió abusadora, ha carregat el gruix de l’abastament sobre les espatlles del nostre riu.
Resultat: Un riu absurd, que en plena canícula, al llarg de tot un estiu sense pluges, llueix un cabal xocant i inalterable. L’aigua que resta als embassaments és alliberada uniformement per abeurar els fruiters de la plana del Baix ter i els turistes de la Costa Brava. Passat l’istiu, els nou mesos restants, només l’avorriment absolut d’un cabal ridícul, que ni gosa arribar a mar, allà a l’Estartit.
En fi, tot un poema a la manca de respecte a la natura, al país i a la seva gent.

El Grup de Defensa del Ter, complim quasi trenta anys de pacientíssima activitat per intentar tornar la racionalitat de l’ús i l’aigua necessària al Ter. Hem fet de tot i més per aconseguir de l’administració una gestió raonable. Endebades.

I el que són les coses. Impensadament fa uns mesos, va obrir-se una escletxa d’esperança que va posar en marxa un espai de diàleg, la «Taula del Ter», que avui, ha cristal·litzat en forma d’un paper, que, cas d’acomplir-se allò que duu escrit, podria tornar la rialla al riu. I a molta gent que l’estimem.
Avui, a Girona han conclòs sis mesos de debat i negociació entre el Govern, l’Agència Catalana de l’Aigua i una bella representació dels usuaris, els municipis i les entitats que vetllem pel riu, entre elles Aiguaesvida i el Grup de Defensa del Ter.
El paper en qüestió, que serà signat solemnement en presència del M.H. Carles Puigdemont el proper 2 d’Agost, a Girona, no és altra cosa que un acord de tots, durament negociat, que gradualment al llarg de el propers 10 anys, comportarà la construcció i funcionament de tot un seguit d’estructures, (dessaladores, plantes de regeneració, sistemes de potabilització…) que permetran reduir el transvasament cap a la gran ciutat fins arribar a un màxim del 30% del cabal del Ter enlloc del descomunal 70% actual.
Al mateix temps, es prendran les mesures necessàries per obligar a tots els aprofitaments del riu a aprofitar només l’aigua que resti després de deixar passar el cabal de manteniment que determinava el Pla de cabals del 2006. El cabal imprescindible per «mantenir» el bon estat ambiental del Ter.
I un servidor, i el GDT, i tota la gent del riu, contemplarem extasiats el retorn, poc a poc, de la dignitat del Ter, de la seva força i bellesa i gaudirem dels seus inestimables serveis ambientals.

I els arbres, els ocells, els peixos, les bestioles i els ribetans tornarem a sentir, feliços, com riu el riu de bell nou. Així sia.

Jesús Soler i Vilaró, Grup de Defensa del Ter.
14 de juliol del 2017